Uruguay 1930: El Mundial que pocos querían jugar
En 1930, Uruguay fue el escenario del primer Mundial de fútbol, pero la realidad es que muchos equipos no estaban muy entusiasmados. Las dificultades y la falta de apoyo hicieron que algunos se lo pensaran dos veces. Una historia de pasión y resistencia en el nacimiento del torneo más querido del planeta.
Publicado: 06 / 01 /202603/01/2026 13:56hs.
Arrancó 2026, un año que palpita diferente en el corazón de los futboleros, ya que se jugará el Mundial. La cita se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, en su edición número 23, y promete ser histórica, con la inclusión de 48 equipos, una verdadera revolución en el balompié mundial.
Pero, ¿qué ocurrió en los Mundiales pasados, además de la gloria de quienes levantaron la Copa? En El Lado B de los Mundiales exploraremos las historias ocultas, los detalles desconocidos. Y no hay mejor lugar para empezar que en Uruguay 1930, donde el fútbol dio un vuelco monumental, aunque no como lo había anticipado la FIFA.
El origen de todo
Fundada en 1904, la FIFA soñaba con un campeonato que integrara a sus asociaciones, pero la falta de recursos y de infraestructura lo hacían imposible. Así, en 1906 solicitaron al Comité Olímpico Internacional su apoyo, que incluyó al fútbol en los Juegos Olímpicos de 1908.
Desde 1914, tras el éxito del fútbol en los JJOO, la FIFA decidió organizar un torneo llamado Campeonato Mundial para Aficionados, en conjunto con el COI. Sin embargo, la tensión se instaló cuando la FIFA exigió que los futbolistas profesionales pudieran participar, lo cual llevó a la exclusión del fútbol del programa olímpico de Los Ángeles 1932.
En el Congreso de Ámsterdam de 1928, la FIFA decidió crear un campeonato independiente de los Juegos Olímpicos, donde se permitiera la participación de profesionales. Así, la Copa del Mundo comenzó a tomar forma.
De la ilusión a la deserción
Las expectativas eran altas en la organización liderada por Jules Rimet, quien había luchado incansablemente por ver realizado su sueño. Sin embargo, al elegirse a Uruguay como sede, muchos países comenzaron a desertar.
La razón era doble: los europeos se resistían a la travesía de 12 días en barco hasta Sudamérica, y el Mundial aún carecía del prestigio que ahora ostenta. Preferían seguir participando en torneos ya consagrados como la Copa Internacional Europea o el British Home Championship. Inglaterra, fundadora del fútbol, incluso rechazó la FIFA y no participó hasta 1950, dejando a los demás europeos sin motivación para viajar.
La caída de la Bolsa de Nueva York en 1929 contribuyó a la crisis económica mundial, sirviendo de excusa perfecta para que los europeos se bajaran. A pesar de la oferta de Uruguay de cubrir los viajes, la mayoría declinó participar.
Finalmente, con fecha límite de participación acercándose, Francia y Bélgica, con antipatía, se sumaron solo por presión de Rimet, sin sus estrellas. Ellas se unieron a Yugoslavia y Rumania, mientras que Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, México y EE.UU. participaron sin dudar, haciendo de este Mundial uno con la mayor cantidad de selecciones americanas en su historia.
El Mundial era una realidad
El torneo comenzó en medio de dificultades organizativas. Aunque se pensó en un formato de eliminación directa, se optó por cuatro grupos, uno con cuatro y tres con tres equipos, de los cuales los primeros pasarían a semifinales.
Sin embargo, problemas climáticos complicaron la construcción del Estadio Centenario, y los partidos iniciales se disputaron en el estadio de Nacional y el Estadio Pocitos. Allí, el 13 de julio de 1930, se celebraron los partidos inaugurales, donde Estados Unidos venció a Bélgica 3-0 y Francia batió a México 4-1, convirtiéndose en parte de la historia del fútbol.
Argentina debutó con un triunfo 1-0 sobre Francia, reafirmando su potencial al vencer 6-3 a México y 3-1 a Chile. En semifinales, aplastó a Estados Unidos 6-1, acercándose a la gran final contra la Selección de Uruguay.
Un partido cargado de tensión y polémicas
Y llegó la final, un partido con fuerte carga emocional: Uruguay se coronó campeón al vencer 4-2 a Argentina, pero el encuentro estuvo envuelto en controversias. Las entradas vendidas superaron el aforo, y la multitud argentina que cruzó el Río de la Plata hizo eco entre los asistentes.
El ambiente se tornó hostil, amenazando a los argentinos. Luis Monti recordaría: “Me tenían marcado, si tocaba a alguien se encendía la pólvora”, una situación que pone en evidencia la presión política. Argentina comenzó ganando 2-0, pero enfrentó una furiosa reacción uruguaya que selló el 4-2 final.
El torneo concluyó con una ruptura entre la Asociación Amateurs Argentina de Football y la AUF, por “vejámenes a la enseña patria”. La respuesta uruguaya fue firme, rechazando las acusaciones y defendiendo la honorabilidad de su torneo.
Así, terminó la primera Copa del Mundo, un evento que, a pesar de los contratiempos, se convirtió en un hito para la FIFA, que logró llevar a cabo un sueño que casi nadie deseaba hacer realidad.




